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CONCEPTOS CLAVE

Bases de la Microbiótica

En 1965 acontece un hecho científico fundamental y fundacional sobre la microbiótica. Lilly y Stilwel utilizan por primera vez el término probiótico para describir aquellas sustancias secretadas por un microorganismo que estimulan el crecimiento de otro, en contraposición al término antibiótico.

Ya en la década de los 70, Parker utilizó el término como lo conocemos hasta hoy; organismos vivos que al ser ingeridos en cantidades adecuadas confieren un beneficio saludable en el huésped.

Conceptos como probiota y probiótico se incorporan a la ciencia de la microbiología como conceptos básicos que vienen a definir y caracterizar la Microbiótica, un movimiento ecocientífico que busca investigar y difundir la importancia que tienen para la vida y el ser humano los microorganismos que crean las condiciones para que la vida se regenere sobre la Tierra. Y que son parte fundamental de cada organismo pluricelular, que funciona como un holosimbionte, la suma de las células del organismo y los microorganismos que viven en simbiosis con ellas. No sobreviviríamos sin la presencia de ese conjunto de seres unicelulares. También la Microbiótica se aplica a la visión de la Nutrición Simbiótica con el uso de los alimentos fermentados y los superalimentos MicroViver, como suplementos alimenticios que mejoran el equilibrio en la microbiota (flora intestinal) y favorecen la asimilación de los micronutrientes esenciales, provocando efectos beneficiosos sobre la salud.

La evolución de los procesos vivos en el planeta se ha orquestado a partir de los microorganismos más simples y más antiguos: bacterias y virus. Nuestro cuerpo (y el de todos los animales) está formado por al menos 10 veces más microorganismos que células con ADN humano. Todos conviven en una perfecta simbiosis entre ellos. Somos más microbios que células humanas.

P_0104Según las últimas investigaciones científicas, hay un Microbioma formado por más de 2.000 especies de microorganismos repartidos en todos los órganos del ser humano. El 90% de todos estos microorganismos reside en el intestino y se comporta como un sólo órgano, que pesa entre uno y dos kilos. Se encarga de múltiples funciones imprescindibles para nuestra supervivencia:

  • Generar la base del sistema inmunológico.
  • Transformar la comida que ingerimos en los micronutrientes que alimentan nuestras células.
  • Eliminar las sustancias tóxicas y residuos que no sirven para nuestra supervivencia.
  • Controlar a los microbios patógenos que cumplen su función simbiótica mientras no se reproduzcan en exceso.
  • Fabricar gran parte de los neurotransmisores del sistema nervioso: serotonina, dopamina y hasta 30 más.

Recientemente se ha empezado a usar el concepto de MICROBIOTICA (es una palabra que no existe en el diccionario) para hablar de una nueva conciencia de agradecimiento y reconocimiento hacia el microcosmos de los pequeños seres vivos que han generado la evolución de las especies sobre la Tierra y pueden contribuir a equilibrar el equilibrio natural de la salud de los seres vivos.

 

Nutrición Simbiótica

El universo y la vida se manifiestan y retroalimentan en la polaridad continua: de la luz a la oscuridad, de la salud a la enfermedad, de la sintropía (orden) a la entropía (caos). En los procesos vivos también sucede lo mismo: la fermentación es orden y conservación, mientras que la putrefacción es caos y muerte. Ambos extremos son necesarios e interactúan en la rueda de la existencia biológica.

BosqueEscondido

La vida se preserva en gran medida gracias a los microorganismos fermentativos (sintrópicos), que continuamente restablecen el equilibrio natural, la regeneran. De los millones de especies de microorganismos existentes, hasta hoy conocemos unos pocos que cumplen esta función de agentes regeneradores de los procesos vitales. La humanidad los ha utilizado para mejorar y conservar sus alimentos. De ahí nacieron las tecnologías de los alimentos fermentados (comidas y bebidas) que existen en todos los lugares del mundo: queso y embutidos, yogur y kéfir, cerveza y sidra, pickle, chucrut, kimchi (verduras fermentadas), miso y tempeh (soja fermentada), kombucha (té fermentado) y tíbicos (kéfir de agua), las semillas germinadas… Son miles los productos derivados de la fermentación y cientos de millones las personas que a diario los ingieren y se benefician de sus propiedades.

Vivimos en un mundo altamente oxidativo por la polución electromagnética, química, estrés… Los alimentos que ingerimos suelen estar desnaturalizados, contaminados de restos de pesticidas, manipulados genéticamente, llenos de aditivos químicos. Con este asedio permanente de oxidación exterior, nuestro metabolismo se desgasta en un intento de neutralizar los tóxicos ingeridos, los radicales libres liberados, el exceso de toxinas acumuladas, el debilitamiento de las enzimas catalizadoras, la carencia de micronutrientes necesarios, el desequilibrio de la microbiota intestinal, etc.

Finalmente sabemos que la raíz de todas las enfermedades y también la fuente de nuestra salud está en el intestino y en los pequeños seres microbióticos que allí coexisten. La Nutrición Simbiótica no es nada nuevo; procede de la sabiduría ancestral de proporcionar al intestino alimentos altamente biodisponibles para nuestra microbiota (prebióticos) y alimentos vivos (probióticos), que llevan un alto porcentaje de microorganismos regeneradores afines que van a cooperar con las poblaciones-colonias naturales ya existentes en el huésped que las reciba.

La Nutrición Simbiótica está muy relacionada con los alimentos fermentados, aunque incluye un marco teórico más amplio de la bioenergía y de las tecnologías que se pueden utilizar para mejorar la calidad de vida y la salud.

La Macrobiótica fue pionera en todo el mundo en utilizar conscientemente los alimentos fermentados, como un complemento alimenticio para mejorar la salud. Hoy la Microbiótica va más allá y nos proporciona conocimientos científicos que nos permiten elaborar alimentos fiables, seguros y promover la Nutrición Simbiótica y los nuevos alimentos que deriven de las tecnologías fermentativas, como lo es en este caso el VIR. Estos alimentos fermentados MICROviver, productos de nuevo diseño, nos permiten aprovechar las propiedades nutricionales y facultades saludables de los microorganismos, tanto de los residentes, que son potenciados por los que ingerimos, como por el resultado de la simbiosis entre nosotros como huéspedes, los alimentos y la flora natural del intestino del huésped.

La neutralización de los microbios patógenos

La investigación muestra que el 70% de las mujeres y el 40% de los hombres tienen infecciones por hongos en cierto grado como resultado de un uso intensivo de antibióticos, antiinflamatorios, cortisona y malos hábitos alimenticios. La alimentación con probióticos ha demostrado claramente el aumento de la población de bacterias beneficiosas en el intestino. La microbiota intestinal actúa sobre los microorganismos patógenos, impidiendo su proliferación en el intestino de diversas maneras:

Sustrayendo a los gérmenes patógenos el alimento que les sustenta.
• Ocupando los espacios donde los patógenos se asentarían.
• Creando un ambiente desfavorable para el desarrollo de los microorganismos invasores.
• Produciendo sustancias antimicrobianas selectivas que solo neutralizan los patógenos.
• Generando sustancias que vuelven inactivas las endotoxinas segregadas por los patógenos.

La perturbación del ecosistema intestinal genera un estado de disbacteriosis, es decir, se produce una variación en la composición de la flora bacteriana y un desequilibrio entre los distintos grupos microbianos. Si la microbiota intestinal útil no logra mantener su predominio sobre las especies microbianas dañinas, éstas se pueden volver predominantes y pueden ocasionar efectos perjudiciales para la salud del organismo. Por ejemplo, una prolongada terapia con antibióticos puede suprimir la microflora endógena y permitir la multiplicación de Clostridium difficile.

A esta situación, especialmente si se prolonga por largo tiempo, se pueden asociar deficiencias polivitamínicas, dolores abdominales, irregularidad intestinal, estreñimiento, diarrea, flatulencia, mal aliento, mala absorción, depresión de las respuestas inmunitarias, con el consiguiente aumento de la posibilidad de contraer infecciones e inflamaciones crónicas.

Algunas bacterias probióticas producen ácido láctico, málico y acético, los cuales crean una alteración del pH que funciona como un antiséptico del sistema digestivo y al mismo tiempo minimizan la proliferación de organismos dañinos, al competir por nutrientes y por alojamiento en las paredes intestinales. Por tanto, son ideales durante un tratamiento con antibióticos, corticoesteroides y la píldora anticonceptiva, ya que estos pueden propiciar la aparición de infecciones como la candidiasis.

El VIR

No todas las bacterias acidolácticas son probióticas. Solamente son bacterias probióticas aquellas que resisten la acción de los jugos digestivos gástricos, biliares y duodenales y llegan intactas al intestino, donde desarrollan acciones que modulan el sistema inmune sin perjudicar al simbionte anfitrión. VIR es un complejo de bacterias comunes en el tracto intestinal y que mejor resisten el paso de los jugos gástricos del estómago. A este conjunto de bacterias acidolácticas se le suman las levaduras propias de la fermentación de la uva, enzimas y otros micronutrientes que se activan en dicha fermentación. La originalidad de esta fórmula radica en la dilución natural y equilibrada de las bacterias del VIR en un medio líquido, compuesto por agua natural y mosto de uva concentrado. De esta manera los microorganismos fluyen libres y predigeridos en un medio natural y pueden ser absorbidos por el intestino con mucha mayor biodisponibilidad que si fueran bacterias liofilizadas y encapsuladas.

La raíz semántica VIR en latín podría traducirse como la “virtud de la fuerza” y alude al concepto Chi o Ki de la filosofía oriental. El VIR es una aleación donde se combinan a través de la fermentación acidoáctica prebióticos y probióticos junto con extractos vegetales, vitaminas y minerales. El VIR es un nuevo método de concentración y conservación natural de los principios activos de las plantas que permite preservar todo el gran espectro de sustancias nutritivas de los vegetales y minerales, sin que se deteriore ninguno de ellos. Por todo ello el VIR es un cóctel de metabolitos vivos que contienen un amplio espectro de cualidades depurativas y reguladoras de la respuesta biológica positiva de los organismos vivos.

El VIR es la energía-fuerza sintrópica que impulsa el desarrollo de la vida durante la fermentación. Es el proceso y la energía para la transformación. Existe un segundo proceso posbiótico que tiene lugar en nuestro aparato digestivo, esto es, la interacción e integración de los principios activos y los microorganismos, que generan otras sustancias y efectos en la persona que lo consume.

Portada_0121Veamos cuales son las familias microbianas del Vir:

  • Lactobacillus bifidus
  • Lactobacillus acidophilus
  • Lactobacillus casei
  • Lactobacillus lactis
  • Lactobacillus rhamnosus
  • Streptococcus termophilus

En la fitoterapia convencional hay dos maneras principales de concentrar y conservar las propiedades de las plantas, que también tienen sus limitaciones: bien por la cocción/infusión en agua (el calor destruye muchos principios activos sutiles) o bien a través de las tinturas y extractos secos en alcohol que también destruyen algunos principios activos.

En Microviver hemos desarrollado un innovador principio de captación de las propiedades saludables de las plantas, a través de la fermentación no alcohólica a baja temperatura. La llamamos Fitoterapia Fermentativa del VIR. En la fitoterapia con el VIR se utilizan diferentes combinaciones de microorganismos fermentativos/sintrópicos en simbiosis (vínculo co-relacional cooperativo), que producen ácido láctico, acético y málico en baja graduación. En ese proceso se generan además un sinfín de reacciones enzimáticas espontáneas, que producen gran cantidad de micronutrientes añadidos a los que portan las plantas en sí mismas. Esta especial combinación de agua, mosto de uva, plantas y microorganismos fermentativos, permite aprovechar al máximo la extracción y conservación de los principios activos de las plantas, mejorando su biodisponibilidad orgánica.

La Fitoterapia Fermentativa del VIR es una nueva forma de extraer los principios activos de las plantas a través de una fermentación acidoláctica. Habitualmente se usa el agua caliente (infusión o cocción) o el alcohol (tintura), para extraer los principios activos. Pero tanto el calor como el propio alcohol pueden deteriorar algunos elementos sutiles de las plantas. En la fito-fermentación, nunca se pasa de los 35º, no existe oxidación por el aire y la propia fermentación añade nuevos compuestos probióticos y enzimáticos que enriquecen la fórmula final.

  • El VIR es una fermentación no alcohólica, que no pasa de los 35ºC. Y es en esta temperatura semejante a la corporal donde mejor se conservan, no sólo los principios activos fitoterapéuticos, sino también el resto de los micronutrientes.
  • El VIR se macera en el mosto concentrado y agua con las plantas y minerales, en una fermentación de meses. Y en este proceso se produce una infusión fermentada de las plantas a baja temperatura (35ºC); con la cual el agua se encarga de extraer los principios activos de todos los compuestos que están inmersos en ella.
  • El VIR produce durante su proceso, al igual que otras fermentaciones tradicionales de vegetales, una gran cantidad de probióticos, antioxidantes, vitaminas, aminoácidos y enzimas que no existían en las mismas plantas en su origen. Esto sucede por los principios naturales de la fermentación microbiótica, que generan los microorganismos protagonistas del proceso. Y le dan un valor añadido muy importante a los principios activos de los vegetales que han sido sometidos a la fermentación.

La Fitoterapia Fermentativa del VIR es un nuevo sistema que la Microbiótica aporta para explorar las leyes de la simbiosis vital que se produce entre humanos, animales, plantas, minerales y microorganismos.

¿Qué son los alimentos simbióticos?

Son los que combinan prebióticos, probióticos y posbióticos, y sirven tanto para nutrir a la microbiota intestinal como a las células humanas.

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